domingo, 19 de julio de 2026

Espacio infantil / El mutismo infantil

No se trata aquí de un tipo de mudez ocasionada por algún trauma, un estado de afasia o de autismo. En este caso es la mudez con que el infante “responde” ante las requisitorias de los demás, ya sea por parte de los maestros, los padres, etc. Es decir, que el infante habiendo adquirido ya el lenguaje, no hace uso de él.

Existen varios tipos de mutismo: Unos ocasionados por alguna enfermedad de la laringe y otros debido a estados de shock, ocasionados por algún choque emocional. En tales casos estaríamos hablando de “mutismo adquirido”.

Para J. Tramer, existe el denominado “mutismo electivo”, que aparece o se manifiesta ante la presencia de un sujeto determinado (sea un familiar, un amigo de la familia, un maestro, etc.). Este tipo de mutismo puede surgir a partir de los 3 años de edad, a modo de oposición, ya sea por desatenciones por parte de los padres y, muy especialmente, en el momento de iniciar la concurrencia del infante a la escuela.

Numerosos estudiosos mantienen que el mutismo no es sino un síntoma que conduce a otros tipos de síntomas, que desembocan en inhibiciones, enuresis, anorexia, etc.

No obstante, debemos manifestar que, la mayoría de los niños que son llevados a la escuela por primera vez, en el transcurso de los meses siguientes su actitud es totalmente la contraria al de la mudez. En estos casos, el infante, en cuanto ve a sus progenitores, se rebela llorando, gritando, no obedeciendo a lo que se le dice… En definitiva, escenificando una “gran pataleta”.

Por otro lado, nos podemos encontrar ante la tipología de Kretschmer, es decir, el de un infante apocado, tímido, introvertido, sensible, inseguro, pusilánime, el cual muestra el mutismo por la zozobra que experimenta.

Para la mayoría de estudiosos, el mutismo elec-tivo es debido a un trastorno neurótico, cuyo origen podría estar asociado a una histerofobia o a un trastorno obsesivo-compulsivo; o bien a un estado pre-psicótico o psicótico.

Para otros autores, estos estados de mutismo no son sino debidos a una reacción psicogénica anormal, en la que puede estar inmersa en una actitud aprendida y que inciden en determina-dos individuos con una personalidad distinta.

Para terminar, citaremos el mutismo del adolescente. Este tipo electivo, en la adolescencia, correspondería a una personalidad, incipiente, de rebeldía, de retraimiento, de agresividad, de pasotismo, etc. Este tipo de mutismo suele acaecer, principalmente, dentro del ámbito familiar, ante los progenitores, el maestro o el terapeuta.

El inicio suele sobrevenir hacia los 13-14 años y, en numerosos casos, coincide con actos delictivos del infante, como robos, fuertes peleas e incluso tentativas de suicidio. La mayo-ría de autores, consideran que el diagnóstico correcto es un trastorno de personalidad histérica.

En los estudios que se hacen de estos estados abundan las problemáticas alimenticias desde la primera infancia, los problemas conyugales en el ámbito familiar, las separaciones y/o divorcios de los progenitores, por muerte o enfermedad grave de parientes próximos que conviven con el infante…

A. Elson y equipo consideran que el mutismo del adolescente deviene debido a unas características propias de un determinado ambiente familiar: ante la pasividad o desinterés por parte del padre, por una madre ambivalente, cuya relación con el hijo es de dependencia-hostilidad. Es decir, en todos aquellos núcleos familiares en que las relaciones paterno/materno están perturbadas.

En definitiva, el mutismo del adolescente aparece como un modo de protesta ante el panorama socio-familiar del infante. Así como el niño al principio utilizaba los esfínteres o el rechazo a la comida, el mutismo es una forma más elaborada de mecanismo de protesta. De este modo, en su pertinaz mudez, el chico puede hallar un nuevo recurso de vida, al tiempo que puede llegar a despreciar el lenguaje.

F. X. Serracant


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