La parte femenina del complejo de Edipo, es decir, lo que Freud denomina un Edipo femenino, fue designada por Carl G. Jung en 1912, a través del término de un segundo mito: el de Electra.
Esta situación se vive entre los 3 y los 5 ó 6 años de edad. En esta etapa, el deseo (inconsciente) del niño es sustituir o eliminar al padre y poder ser el único compañero de la madre, aunque también sepa que quiere y admira a su progenitor, al cual quiere parecerse. Sus ilusiones por desplazarle y ocupar su lugar le hacen sentir culpable y, a veces, agitado. Por tanto, vemos que esta es una etapa muy dificultosa para los niños que se cargan tanto de ansiedad por la ambivalencia entre el amor y el odio, como de sentimientos de culpa.
Para no sentirse culpable de sus emociones y sentimientos opuestos, el niño se acerca y depende más del padre, procura avenirse con él, le imita, le idealiza, etc. Es así como el niño podrá resolver el complejo de Edipo y quedar liberado de sus conflictos emocionales, volviendo a encontrar el lugar de hijo que le corresponde en la familia.
El complejo de Electra pretende explicar los problemas en el proceso de maduración y desarrollo psico-sexual del sexo femenino, que consisten en la situación inversa, es decir, la atracción y el deseo de una alianza íntima con el padre, separándole de su “contrincante”, la madre, a la que odia y de la cual siente celos.
En todas las niñas este complejo es algo bastante común en algún momento de su etapa infantil, normalmente esta dinámica se observa a partir de los 3 años, y en dos años suele quedar resuelta de forma natural. No obstante, en ocasiones, el complejo puede durar más tiempo. Es bien sabido que la atracción de una hija hacia el progenitor se puede prolongar hasta la madurez sexual o bien hasta que la muchacha encuentre su pareja y renuncie a su hogar.
Según Jung, la circunstancia de rivalidad con la figura materna pasa más inadvertida, ya que el vínculo emocional entre hija y madre es más estrecho que el que pueda existir entre hijo y padre, lo cual dificulta la lucha permanente con su rival y hace que el complejo de Electra quede enmascarado.
Asimismo, en esta etapa surgen fantasías y temores a la castración, que responden a la diferencia entre la anatomía de los dos sexos, es decir, la presencia y la carencia del pene.
Las formas positivas del Edipo ayudan a superar el periodo de perturbación afectiva y llegar a la calma espiritual que, a su vez, permite controlar los impulsos y los instintos, de manera que, la persona pueda vivir sin demasiados problemas y con la suficiente madurez emocional y sexual en la edad adulta.
Lo que puede llegar a ser más problemático es un complejo de Edipo sin resolver que perdure en la vida adulta de la persona. Las formas negativas del complejo manifiestan una clara atracción hacia el progenitor del mismo sexo y el odio al del sexo opuesto. La angustia creada por el sentimiento edípico puede derivar en fantasías que persistan en el adulto, desarrollando fijaciones que originen ciertas desviaciones se-xuales, trastornos mentales y/o algún tipo de conducta sexualmente ilícita.
- Margen izquierdo regresivo o irregular/ Derecho grande
- Espacios irregulares entre palabras o entre letras
- Invasión, confusión
- Lábil, irregular, hipoestructurada
- Fluctuante, imprecisa, filiforme
- Inclinación irregular
- Regresiva / Sinistrógera
- Líneas irregulares rígidas / Tortuosas
- Rígida o laxa ( IV, V, VI Pophal)
- Relieve desigual
- Coligamento mixto, inestable
- Óvalos disasociados
- Óvalos abiertos por la base
- Jambas cóncavas y/o convexas
- Jambas regresivas y progresivas, hacia la madre y hacia el padre
- Jambas desiguales
- Jambas en pala de pelotari
- Formas orales / Formas fetales
- Triangulaciones
- Barras irregulares
- Firma incongruente con el texto
- Apellido debajo del nombre en la firma.
- Fantasmas
- Adosamientos
- Escritura pequeña
- Predomina la curva en el hombre
- Ligera o fina
- Blanda
- Lenta / Vacilante
- Lapsus de cohesión
- Yuxtapuesta o fragmentada
- Óvalos pinchados o aplastados
- Óvalos redondos
- Torsiones y/o retoques
- Arpones regresivos
- Inicios y/o finales largos
- Finales caídos
- Jambas inacabadas y/o sin unión a la letra siguiente
- Jambas reseguidas o muy estrechas
- Jambas con cruces bajos
- Jambas de la “g” muy pequeñas
- Jambas de base angulosa
- Barras cortas y/o bajas
- Descendentes y/o atrasadas
- Barras cóncavas o convexas
- Doble barra de la “t”
- Ausencia de barras
- Puntos en forma de círculo
- Puntos y acentos altos
- Firma tachada
- Firma curvilínea
- Firmas con un solo apellido y nombre simplificado
- Rúbricas bajo la firma.
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